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Conoce a Felipe Gómez, periodista y creador de Chile Punk

Felipe Gómez, foto tomada de Chile Punk

Felipe Gómez es periodista y cuenta con una vasta trayectoria en diarios chilenos. Lo conocí hace algunos años en Bonn, donde ambos cursamos diferentes posgrados relacionados con la antropología. Trabajamos juntos en el Instituto de Arqueología y Antropología de la Universidad de Bonn, y fue allí donde descubrí que Felipe también tiene una gran afinidad por la música. ¡Creció en una familia rodeada de música! Toca la guitarra con regularidad y desde niño estuvo inmerso en este arte, asistiendo al conservatorio de la Universidad de Talca junto a sus hermanos. Felipe estudió violín, su hermano mayor guitarra —quien se dedicó profesionalmente a la música, convirtiéndose en un reconocido musicólogo—, y el menor tocaba el cello. El periodismo y sus habilidades musicales confluyen en su proyecto CHILE PUNK: cartografía del punk chileno, una página dedicada a la difusión de la escena punk en Chile. Debo admitir que el punk no es un género musical del que sepa mucho, pero mi curiosidad por conocer proyectos que mezclen estilos musicales poco familiares para mí y que los compartan a través de medios digitales fue lo que me llevó a entrevistar a Felipe. Esta entrevista distendida gira en torno a ese proyecto en particular y a su trayectoria como comunicador.

Screenshot de la página web de Chile Punk, https://chilepunk.cl/

Chile Punk lleva un tiempo difundiendo la escena punk chilena, ¿cuál fue la motivación inicial para crear este espacio y cómo ha evolucionado desde entonces?

En 2020, Chile llevaba más o menos un año y medio desde el Estallido Social. Yo estaba viviendo acá, en Alemania, y me sentía bastante inútil a la distancia. Desde que me vine, siempre tuve la inquietud de hacer algo periodístico, que es lo que yo estudié, y que vinculase temas de interés míos: uno es la música y el otro es la política. Todas esas cosas se juntaron: ese interés social, político, periodístico y musical, y empecé a bosquejar lo que podría ser esta página web. Primero lo pensé solo como una página web, y claro, tenía que solucionar un tema súper importante, que es la logística. Yo estoy lejos de Chile y voy a hablar sobre cosas que pasan en Chile. Entonces, empecé a contactar a algunas personas que conocía allá y así se sumaron algunos colaboradores. Un amigo, que es diseñador gráfico, me dijo: “Mira, yo no puedo participar activamente, pero te facilito el espacio virtual para que no tengas que estar pagando un servidor”, por ejemplo. Además, otras personas colaboraron de manera esporádica al inicio. Así pasó principalmente. Yo estaba consumiendo mucha información en Internet sobre el Estallido Social y, un día, vi un video que me llamó mucho la atención. Era un grupo de chicos que se pusieron a tocar un cover de Rage Against the Machine en la Plaza Italia, pero le habían cambiado la letra y, en ese momento, me di cuenta que, en realidad, esto era lo que quería hacer. Y creo que logísticamente no era tan difícil, porque tenía contactos, etc. El proyecto se fue desarrollando mucho más después, aunque partió como una página web que quería informar y difundir bandas, pero, a la vez, participar un poco de las cosas que estaban pasando en Chile.

Es decir, no tenías un plan definido, sino que empezaste nomás y de ahí fuiste viendo…

Sí, exacto. No hice un esquema ni nada. Partí con mucho ímpetu, en realidad, y sin pensar mucho las cosas. Entonces, en el camino, uno empieza a encontrarse con problemas, dificultades, y después empiezas a solucionarlos, pero no hice un plan para saber qué cosas iba a publicar. Era una idea un poco amorfa que, en el camino, se ha ido moldeando, aunque sigue estando un poco amorfa, pero se va desarrollando con el tiempo.

En el contexto actual de la música independiente, ¿cómo ves la importancia del apoyo a bandas locales, por ejemplo, y proyectos autogestionados? ¿Qué rol crees que juega Chile Punk en esta dinámica?

A ver, la verdad es que yo creo que Chile Punk no tiene un rol muy grande, es un medio pequeñito en comparación con otros que hacen difusión también. Me di cuenta que hay un ecosistema de medios autogestionados bien activo. Hay algunos fanzines digitales que cubren la escena hardcore, por ejemplo, Hardcore Life y Opción de Vida, aunque hay un par de medios más conocidos que cubren rock, y que cubren rock autogestionado también. Entonces, creo que Chile Punk no es un medio especialmente relevante, yo soy bien realista con eso. Sin embargo, pienso que cubrió un espacio que no existía en ese momento, que era el de tratar la escena punk rock en Chile, pero con contenido original, o sea, sin estar copiando cosas de otros medios y con “calidad periodística”. Es decir, generar contenido propio, y hacer difusión también de bandas locales. Las mismas bandas nos dicen que hay una ausencia de espacios de difusión. Hay gente que lleva años trabajando, que tiene un par de demos publicados, o a veces un disco gestionado de forma independiente, pero que no son publicados en los medios más grandes, como el Rockaxis, por ejemplo, que es el medio grande digital de Chile que está cubriendo la música rock y la escena underground, pero con bandas mucho más reconocidas. Entonces, pienso que Chile Punk como página web, podcast y redes sociales, ha llenado un espacio que no existía. Sin embargo, hay mucho trabajo todavía, queda mucho por hacer. Las escenas locales son súper diversas en Chile y eso también ha sido un descubrimiento que ha ido haciendo la página a lo largo del tiempo.

Cuando estaba mirando la página, justamente me llamó la atención que los estilos musicales eran súper diferentes. Había pensado que, como se llamaba Chile Punk, el contenido sería básicamente sobre el género punk y tal vez un poquito de otras cosas, pero no es así. ¿Por qué el nombre o pensaste comenzar con punk y después se diversificó cuando empezaste a descubrir cosas nuevas?

La verdad no recuerdo cómo fui dando con ese nombre. Creo que estuve masticando la idea unos días hasta que pensé que el nombre funcionaba, y claro, inicialmente mi idea era solo cerrarme al punk-rock, donde la escena chilena es pequeña en comparación a la de otros países, pero en cuanto a este fenómeno social, es bastante amplio. Cada ciudad, incluso las ciudades más pequeñitas tienen una escena. Entonces, me di cuenta que el nombre era muy grande. Sin embargo, también tengo que recapitular un poco en lo que yo entiendo por punk. Porque podría hablar de punk como un estilo musical, pero también como una forma de entender la vida. Desde que era chico, como desde los 15 años que empecé a escuchar música, a ir a tocatas, a conectarme con otras personas que estaban metidas en esto, y pienso que es una cosa que no está muy bien definida. Hay un libro que sacó hace poco la editorial Santiago-Ander, que habla sobre 100 personas definiendo qué es punk, y todos dan una definición interesante sobre lo que entienden por punk. En mi caso, es una forma de entender la vida. Tiene que ver con autogestión, con la forma en la que uno configura sus relaciones sociales con las personas. Entonces, para mí es mucho más que un estilo musical. Por eso creo que el punk, como fenómeno social sigue persistiendo, a pesar de que hay un eslogan que dice que el punk murió en los 70, otros dicen que el “punk is not dead”, etc. Pienso que por eso siguen apareciendo jóvenes y gente que tiene 50 o 60 años, que están metidos en la escena, porque es una cosa bien amplia. Para mí el punk, más que un estilo musical, pienso que tiene que ver con una forma de enfrentar la vida, y eso se refleja musicalmente en los discursos que hay en las distintas bandas. Tú puedes escuchar una banda hiphop con letras que se pueden calificar como punk o bandas de metal que también tienen letras contestatarias. Punk tiene que ver con romper algunos esquemas establecidos. No necesitas andar con un mohicano ni con tachos para sentirte punk, yo me siento punk, pero no ando disfrazado de nada. Entendiendo que el punk es una cosa bastante amplia y que tiene que ver con una forma de ver la vida, pienso que el punk se encuentra en muchos estamentos de la vida. Creo también que es algo que abarca distintos estratos socioculturales, y en ese sentido pienso que aparecen varias bandas que han llamado mi atención. He descubierto muchas bandas hiphop que tienen letras súper buenas. Me gustan mucho Portavoz, Subverso, por ejemplo, que son raperos que tienen letras súper potentes, a veces mucho más potentes que otras bandas punk que conozco. Por todo esto, pienso que poco a poco la página se fue abriendo también a otros estilos musicales que abordaban esta dimensión política desde la música.

Cuando alguien que no conoce de música escucha “punk”, ¿no te parece que lo primero que imagina es la estética —pelo parado, púas, cadenas, ropa negra— más que el estilo musical?

Sí, sí, seguro. Cuando les hablé a algunas personas del proyecto Chile Punk me decían: “ya, pero ¿quién lo va a leer? Estos punks son todos unos borrachos…”. Entonces existe como una caricatura del punk que anda macheteando, que está tomándose una caja de vino ahí botado en la calle con ropas raras. Existen esos personajes, sí, pero la página apunta más a quienes, en el fondo, ven la vida con una postura un poco más contraria a los mensajes hegemónicos que impone la sociedad. Hacer un análisis musical del punk puede ser muy sencillo, pero existen bandas punk que han mejorado sus sonidos, que han hecho cosas notables. Ya no es una cosa de solo tres acordes, tocar rápido y gritar en un escenario. En general, la página y el proyecto está orientada a gente que le guste leer, que le guste descubrir bandas nuevas, entender las letras, saber qué hay detrás de ellas, etc. La buena recepción que ha tenido el proyecto ha sido lo que lo ha sostenido en el tiempo. Además, la página también ha incursionado en diferentes formatos como noticia, entrevista y podcast.

¿Cuál de estos formatos ha tenido mayor y mejor recepción por parte del público y por qué crees que se debe?

Yo creo que el podcast ha sido por lejos lo que ha sido mejor recibido o que ha tenido mayor interacción de la gente por lo menos. Yo creo que el podcast, igual como la radio históricamente, es un formato que da mucha libertad, porque no necesitas tener las manos ocupadas para escuchar algo. Puedes ir en el metro o en el tren o estar cocinando algo y escuchando al mismo tiempo. Pienso que esa libertad permite que mucha gente consuma el contenido y, me imagino que por eso ha tenido una mejor recepción. Para poder saber un poco y entender cómo funciona, instalé Google Analytics en la página, aprendí a usar WordPress y me di cuenta que, claro, mucha gente lee, pero el tiempo de lectura no es muy largo. Pienso que el internet nos ha malacostumbrado a consumir información muy rápido, eso de hacer scrolling en Instagram y en TikTok, y ver cosas de 30 segundos, nos ha hecho súper mal a todos. Nos falta el acto de sentarnos y reflexionar. Ahora los artistas casi no lanzan discos, por ejemplo, muy poca gente lanza un disco que trabaje un concepto. Estamos acostumbrados a consumir información de manera muy rápida, porque hay tantos estímulos, hay mucha competencia por la atención del público. Si agarras el teléfono, hay 10.000 distracciones al mismo tiempo, pero puedes tener el podcast en los oídos y vas a seguir escuchándolo. Por eso pienso que al podcast le va mejor, sin embargo, me he dado cuenta que hay mucho engagement que se produce en redes sociales. La página web también tiene un público interesante, a pesar de que no he podido darle la continuidad deseada al proyecto. A veces pasan unos meses entre una y otra publicación, y aun así la página sigue funcionando, eso me llama mucho la atención. Es interesante abordar el proyecto como multiplataforma, es súper demandante y desafiante porque cada formato requiere una forma de comunicar diferente. En resumen, y respondiendo a la pregunta, definitivamente el podcast ha sido el formato que más interacción e interés ha generado en la gente. Supe adaptarme a los tiempos, ¡no soy tan boomer todavía!

Chile Punk ha cubierto eventos importantes como conciertos y festivales punk-rock locales, ¿cómo eligen qué eventos cubrirán y qué criterios utilizan, por ejemplo, para destacar ciertas bandas o ciertos artistas? ¿Cómo funciona la selección ahí?

La verdad es que no hay un criterio o una guía definida para hacerlo, generalmente es lo que por logística podemos hacer. Si alguien está disponible para ir a ver un concierto o para hacer un review, lo hacemos. Para seleccionar bandas, por ejemplo, el único criterio que hemos escogido ha sido que tengan un material publicado, como un demo o un disco, etc. Cuando hago convocatorias, siempre llegan correos de muchas bandas que están trabajando en algo y me mandan un audio de un ensayo y suena súper bien, pero si uno va a abarcar a todo el universo de bandas que existen, es imposible. Es por eso que establecimos esa pequeña barrera, que es básicamente una forma de definir cómo vamos a seleccionar a las bandas. Ahora, una cosa que a mí personalmente me parece importante es la dimensión política que tengan las bandas, ya sea de punk o de otros géneros asociados. Por ejemplo, hay bandas como Los Mox que los identifican como punk-rock, pero a mí no me interesa cubrirlos porque no veo que haya una dimensión política en ellos, salvo cantar sobre el copete, y me parece bien, pero no van en la línea de lo que es Chile Punk, sin desmerecer el trabajo que esa banda pueda tener. Esos son los pequeños criterios que hemos tenido para seleccionar eventos y ha sido interesante, porque a veces algunos artistas internacionales, de Argentina, por ejemplo, Luciano de Ataque 77 que se fue de la banda y tiene su propio proyecto, nos escribió hace poco, lo mismo con un ex guitarrista de Dos Minutos, que va a ir a Chile con su proyecto. A veces las cosas llegan a nosotros sin que las estemos buscando y, si hay capacidad para poder ir, vamos a ir y trataremos de difundirlo. Muchas veces nos mandan flyers de tocatas y cosas así y tratamos de difundirlos, porque todos dicen lo mismo, faltan espacios, canales de difusión, y a veces las bandas independientes tienen que hacer todo, tienen que ser productores, sus propios ingenieros de sonido, tienen que hacer difusión, invitar a todo el mundo y eso es súper difícil. Por ello, Chile Punk le da espacio tanto a bandas consagradas o más conocidas como también a nuevas propuestas.

¿Cómo ves el estado actual de la escena punk chilena o latina y qué tendencias o nuevos nombres te entusiasman?

Una cosa que a mí me sorprende mucho es que el día de hoy siguen apareciendo bandas. En cada región del país hay bandas nuevas y bandas que llevan años trabajando y que son súper conocidas. Me sorprende que con toda la imposición cultural del sistema, sigan existiendo cabros jóvenes que se motiven con esto. Pienso que la escena está bastante viva. Hay gente que le gusta hablar de escena cuando se conforma toda una infraestructura alrededor, como lugares donde tocar, disquerías que vendan la música de las bandas pequeñas –no sé si eso existe aún–, etc. No definiría “escena” como eso, sino más bien como la actividad de estar tocando permanentemente. Y creo que goza de buena salud, es interesante. Algo que me llamó mucho la atención es que durante el Estallido Social en Chile aparecieron muchas bandas y música interesante. En Aysén, hay una banda que se llama Adokines, que hace un par de años sacaron un disco súper bueno que recoge las revueltas sociales de Aysén en el 2012. En Arica está Niño Calavera, que es una banda que tiene un sonido súper bueno, imagínate, en el extremo norte del país y que no tiene nada que envidiarle a bandas profesionales de Santiago. Todo se produce de forma autogestionada, ¡es súper valioso! Los cabros invierten dinero y tiempo, en grabar, en sonar bien en vivo y en hacer producciones súper buenas. Esta última banda, por ejemplo, aprovecha esta distancia geográfica con Santiago para irse a Perú, y ahí son súper conocidos. Hay un circuito súper amplio de bandas, y lo interesante es que las bandas más grandes siempre han ido apadrinando a otras bandas, lo mismo con BBS Paranoicos o Machuca, que son de Concepción. Está súper descentralizado.

¿Qué importancia tiene esta descentralización? Aparte de todo lo que has dicho, ¿cómo crees que Chile Punk puede ayudar a visibilizar estas bandas regionales que sí tienen una conexión con el resto de Chile, solo que no están en Santiago?

No le atribuiría mérito a Chile Punk, porque estos cabros se mueven súper bien para darse a conocer, pero la página ha facilitado un poco las cosas, ya que es como una vitrina. La página se ha vuelto medianamente conocida dentro del medio de punk-rock en Chile y las bandas agradecen mucho cuando tienen la posibilidad de mostrar su música o difundir una tocata. La página tiene un rol ahí, pero también hay mucho mérito de los propios músicos en su trabajo autogestionado. Hay varias bandas “grandes” en este medio y que son de regiones, como Tetranarko de Arica, una banda que es súper conocida en Santiago. En Concepción están Pegotes, que son súper buena onda, y Machuca que es otra banda grande… los Ocho Bolas en Valparaíso y, como te decía, me parece súper interesante porque hay una distribución bastante equitativa en distintas regiones. Chile es un país extremadamente centralizado, no solo en lo económico, sino en cuestiones sociales y culturales. Mucha plata de cultura se va hacia centros culturales como el GAM, pero eso le quita posibilidades a todas las iniciativas culturales que ocurren en otras zonas. Evidentemente hay algún grado de descentralización, aunque la mayoría de los conciertos grandes siempre son en Santiago, pero las bandas han cambiado. Hay un musicólogo que se llama Jorge Canales, que ha hablado varias veces en el podcast, que analiza la historia del punk chileno, y hablamos un poco de cómo se inicia el punk, pero siempre el foco está más en Santiago, porque hay más evidencia, pero Jorge también reconoce que existieron iniciativas en otros lugares a principios de los 80, por ejemplo, pero poco se ha hablado de eso, me imagino que hay gente que está investigándolo. A propósito de eso, hay un circuito de escritores que están rescatando estas historias sobre el punk rock en los libros. Hay varios libros que ha editado Santiago-Ander y la editorial Camino, dos editoriales independientes que han sacado libros súper interesantes sobre punk y sobre la música en general. Todo esto de la literatura y la editorial independiente seguramente va a ayudar a que más personas se interesen por este fenómeno, que se expanda un poco, que haya más atención puesta, que la gente se dé cuenta que existe este movimiento punk-rock y que no solo es para gente que se viste de algún tipo de forma.

El libro ¿Qué es el punk? 100 formas de entenderlo está disponible en la página web de la Editorial Santiago-Ander: Ver libro

¿Crees que esta visibilidad también puede contribuir a la creación de más espacios —algo que mencionaste antes como un problema, la falta de espacios? ¿Piensas que esta interdisciplinariedad podría ayudar a generar más espacios para las bandas punk?

Me gustaría creer que sí. Hace poco hablaba con un amigo, que estudió comunicación audiovisual, sobre la posibilidad de hacer un capítulo de podcast abordando el punk en el cine y los videojuegos. Siempre nos acordábamos que, cuando éramos niños, jugábamos a un juego de Nintendo y los malos eran unos punks y tenías que pelear contra ellos. En algunas películas de los fines de los 80, los delincuentes eran punk y pienso que esa imagen se ha perpetuado un poco. Conozco gente que ve a un punk en la calle y se asusta. A veces, los cabros no están haciendo nada grave. Hay gente que se mete en líos, claro. Mucha gente me dice que hay locales que no quieren prestar el espacio porque tienen miedo a que les rompan las cosas. Y, a veces pasa, es verdad. Entonces, desmitificar un poco esto del punk violento, porque hay cabros que lo son, por distintas razones, pero no porque sean punk. Desmitificar esto y abordar el fenómeno desde una perspectiva diferente, multidisciplinaria, podría ayudar. Hay escritores, investigadores, periodistas, psicólogos que están observando el fenómeno y viendo que no se trata solamente de emborracharse o comenzar una pelea. Hay mucho más detrás. Pienso que la visibilidad que da esta multidisciplinaridad podría contribuir a abrir otros espacios, a desmitificar esta figura de jóvenes borrachos perdidos.

Y a acabar con los estereotipos…

Exactamente. Ojalá que sí. Ahora, no sé cuál es el impacto que tienen estas publicaciones, pero pienso que de alguna manera debe haber algunas personas que han accedido a estos libros y pueden haberse dado cuenta que hay mucho más detrás de esta caricatura que existe sobre el punk. Acá en Alemania, por ejemplo, hay muchos espacios, hay más posibilidades para las bandas. Pienso que ya pasaron por esto hace 20, 30 años. Ya rompieron con esos mitos. Hoy en día, ver estos punks vestidos de punk ya son como “figuras en extinción”. Si yo veo uno en la calle, ¡me alegro! No sé si va quedando algo de eso, pero sí pienso que hay mucho mito todavía en torno a esta figura arquetípica de un punk.

Link a la última publicación de Chile Punk: Leer artículo

Vi un anuncio sobre seguir adelante con energía renovada para el 2025, ¿cuáles han sido los mayores desafíos en mantener un proyecto independiente a lo largo de los años y qué estrategias te han resultado útiles para mantener la continuidad?

Sí, la página quedó en una pausa a finales de 2023. La verdad es que fue por falta de tiempo, ya que yo estaba metido en la Universidad trabajando. Para mis amigos de Chile —a quienes les voy a mandar el link cuando se publique esta entrevista—, hay que desmitificar lo que significa vivir en el extranjero. La vida del inmigrante no es fácil. Mucha gente en Chile cree que porque uno vive acá tiene todos sus problemas resueltos. ¡Yo los multipliqué! Falta tiempo, es difícil mantenerse económicamente, ya que todavía no he encontrado una estabilidad que me permita tener tiempo libre para dedicarle a la página. Una dificultad súper grande es la falta de colaboradores. Yo tampoco les puedo exigir mucho porque no hay dinero de por medio. Alguna vez traté de decirles que si iban a escribir, les podría pagar un poquito con los retiros de la AFP. Pude pagar por unas notas a una periodista y la idea era que ella siguiera proponiendo temas y al final no lo hizo. La gente colabora con buena voluntad, pero no todos tienen tiempo y no todos mantienen la motivación de seguir participando. Eso ha sido complejo y uno solo no puede hacerlo todo. A veces sí. Hay días en que hago un artículo, comparto dos o tres posts en redes sociales, contacto a gente, me hago el espacio y grabo un capítulo. Pero es súper difícil. Además, la diferencia de horario también complica las cosas. La gente me dice juntémonos a las 10 de la noche en Chile que aquí serían las 3 de la mañana. Ese es un problema. He tratado de darle continuidad sobre todo en redes sociales. A veces, cuando ocurren algunos eventos en particular, intento tener algo preparado. No he sido muy constante, pero lo que me motivó a volver este 2025, era que la gente seguía comentando en el podcast y en redes sociales. Grabamos un último capítulo en el podcast el 2023 cuando falleció Omar Costa, el vocalista de BBS Paranoicos. Fue un capítulo “homenaje” y anunciamos el cierre. Sin embargo, hubo muchos comentarios como: “qué lata que sea el último capítulo”; “ojalá que se pueda hacer algo más”. Yo le estuve dando vueltas, porque uno le agarra cariño a sus proyectos. Tanto esfuerzo para dejarlo ahí como archivo de librería en Internet. Así que, en la medida que el tiempo lo permita, la idea es que este año esté más activo y seguir. Cuando uno autogestiona su proyecto hay una conexión diferente, porque tienes un producto que te parece increíble y nadie lo pesca –la historia de mi vida periodística–. No hace mucho, pagué por un anuncio en Instagram para difundir un post y de inmediato me empezaron a reclamar que me había vendido al sistema dándole mi plata a Facebook…

Wow, ¡qué público más demandante!

Es un público complicado, pero por lo menos la recepción de este público, que es más exquisito que un público normal, es gratificante. De vez en cuando también llegan insultos. Al principio me tomaba muy personalmente los mensajes de odio y no los contestaba. Pero, en realidad, llegan más mensajes de apoyo que insultos. ¡El balance es favorable!

Sé que tocas guitarra, ¿cómo comenzó tu interés por la música? ¿Y de qué manera crees que ha influido en tu carrera como periodista y en el trabajo que haces en Chile Punk?

En mi casa siempre hubo música. Mi mamá y mi papá son músicos. Yo crecí escuchando música. En los últimos años de dictadura siempre se escuchaban canciones de protesta en la casa. Mi mamá trató de estimular este gusto musical y nos inscribió en un conservatorio de la Universidad de Talca cuando éramos chicos. Mi hermano mayor estudió guitarra y mi hermano más chico estudió cello. El mayor se dedicó a la música completamente, a la musicología. El menor tocó bastante cello. Era muy talentoso. Yo era muy flojo. Decía que me gustaba tocar violín, pero lo dejé al tiempo. Ese gusto musical se durmió hasta que empecé a escuchar punk. En ese tiempo, junto con mi primo, el colaborador de la página, y mi hermano empezamos a tocar punk. Yo no sabía tocar nada. Fuimos a un ensayo sin saber tocar los instrumentos. ¡Lo más punk posible! [ríe]. Yo agarré un bajo e improvisé; tocaba cualquier nota. Cada uno tocando algo diferente. Con el tiempo aprendimos a tocar de manera autodidacta. Así que nunca me despegué de la música. Tuvo un rol importante en mi vida. No podría concebir mi existencia sin música. Siempre, todos los días. Me llama la atención que uno asocie momentos, lugares, experiencias con la música que estaba escuchando en ese momento. De repente escucho un disco que no escuchaba hace tiempo y me transporta a mi vida en 2014. ¡Es súper interesante y bonito! De ese modo llegué al punk música. Fue algo que se mantuvo y no fue solo una moda adolescente. ¡Aunque soy un adolescente de 40 años todavía! [ríe]. Profesionalmente, nunca pude vincular mucho mis estudios con la música. Hacia el final de mis años en Santiago, trabajé como periodista cubriendo música en un diario que se llama Hoy por Hoy. Ahí recién pude mezclar las dos cosas que me gustaban. Después empecé a armar esta idea del proyecto que tenía mucho sentido para mí: vincular la música que me apasiona y el ejercicio periodístico. De alguna manera me he vinculado con mi profesión, la cual no he podido ejercer en Alemania. Ese fue el camino que he hecho con respecto al punk y el periodismo. Ahora, del punk en mi profesión, rescato la manera crítica de ver las cosas. Yo pasé por varios periódicos bastante conservadores en Chile y siempre tuve una postura crítica sobre lo que hacía, aunque no tenía ningún poder de decisión editorial. Sin embargo, me daba cuenta que lo que yo estaba haciendo era una contradicción. Eso tiene que ver con este camino que he hecho con la música punk y la música contestataria.

Tu alma subversiva siempre ha salido a flote sobre todo si trabajabas en diarios más conservadores…

Terrible, terrible. Había días que me sentía súper mal trabajando para el imperio [ríe]. Hice la práctica en El Mercurio de Valparaíso. Estaba trabajando en la sección de deporte y un día apareció Agustín Edwards. Yo estaba trabajando en el computador y de repente llega el director del diario que me tenía muy buena onda y dice: “te presento a Felipe, un colaborador”. Me doy vuelta y veo a un viejo que me da la mano. Le doy la mano y en ese momento levanto la mirada y me doy cuenta que era Agustín Edwards. No sé qué cara puse, pero después mis colegas me agarraban para el leseo, me decían que me iba a echar. ¡Fue terrible! Y, curiosamente, casi toda mi vida laboral la hice en El Mercurio. Después me fui a Las Últimas Noticias en Santiago. Mi sueño era ir a trabajar como periodista en Santiago. Después, me fui y tuve un periodo pequeño en la Fundación Teatro Mil trabajando en la difusión de teatro. Eso estuvo bien. Y después me fui al Hoy por Hoy, que también es de los medios regionales de El Mercurio. Hubo una contradicción entre cómo yo veía el mundo y lo que esos diarios imponían. Sin embargo, tenía que vivir de algo. Yo miraba y la mayoría de mis amigos y colegas estaban cesantes o haciendo pegas súper mal pagadas. Yo tenía estabilidad por un lado y mucha gente me molestaba. Al final, toda esta experiencia de alto nivel periodístico profesional y bien estructurado ha beneficiado a Chile Punk, porque en la página se percibe un compromiso de contenido original, innovador y está súper bien escrito. ¡Es un gusto leer un artículo que esté bien hecho!

Chile Punk tiene una interesante sección de entrevistas disponibles. Puedes revisarlas aquí: https://chilepunk.cl/category/entrevistas/

¿Cómo equilibras tu cobertura noticiosa en general? ¿Lo haces con contenido más profundo o investigativo? ¿O prefieres partir de lo que te interesa a ti y convertirlo en buen contenido?

Si algo rescato de mi experiencia en estos periódicos es que había estándares periodísticos serios. No podría decir que los periodistas mienten. Sí, había enfoques tendenciosos a veces, entre otras cosas, pero había apego a los hechos. Una noticia informativa, por ejemplo, tiene datos que son indesmentibles y siempre teníamos que trabajar con esos datos. Cuando hacíamos una entrevista telefónica, siempre tenía que haber respaldo de eso. Yo me metí en varios líos trabajando en Las Últimas Noticias, porque personas dijeron más de una vez: “yo no dije eso”. Y, bueno, yo lo tenía grabado. Se trabajaba con estándares bastante serios en general y por muy desechable que haya sido el contenido a veces, se trabajaba bien. De Las Últimas Noticias rescato el formato estilístico para escribir. Les gustaba mucho contar historias, más que contar una noticia dura. Había cosas burdas que se publicaban, como las noticias de farándula, pero si tú lees el diario, dejando de lado la temática de la noticia, estaba bien escrito en general. La gente que trabaja ahí escribe súper bien y hay algunos que son súper talentosos. Aprendí mucho en este espacio y traté de trasladarlo un poco al proyecto. Me di cuenta de que no había un espacio sobre el Punk con contenido de calidad –no quiero que suene pretencioso tampoco–…

No, te refieres simplemente a que el texto esté bien hecho, bien escrito, que no haya faltas de ortografías y que haya un hilo conductor…

Exacto. Si tú empiezas a buscar, aparecen varios blogs que son de gente aficionada. Hay un blog súper bueno que difunde muchas bandas, pero es amateur. Puedes bajar música y es súper completo, pero no tiene un contenido agradable de leer. Ese puede ser nuestro rasgo diferenciador. Aplicar estos conocimientos profesionales al escribir o contar una historia y trasladarlo a este mundillo que a veces está asociado a la desprolijidad. No sé si todo el mundo que lo lee se da cuenta de eso o lo valora, pero eso era lo que queríamos hacer. Nunca vamos a publicar algo donde alguien nos vaya a desmentir. No queremos difundir fake news. Tratamos de ser responsables y serios con la información, aunque se trate de punk. Mucha gente reescribe y publica algo sin corroborarlo y eso ocurre mucho en los medios grandes. Por falta de recursos, compran noticias envasadas de agencias. La prensa no tiene corresponsables y muchos siempre me preguntan: ¿por qué no trabajas como corresponsal para Chile desde Alemania? En este caso, a nadie le interesa porque la DPA (Deutsche Presse-Agentur, en español: Agencia Alemana de Prensa) manda noticias y los diarios pagan un paquete mensual para obtenerlas. Compran las noticias listas, es por eso que puedes ver una noticia de DPA o de Reuters (agencia de noticias con sede en el Reino Unido) en La Tercera, en El Mercurio, etc.

Ahora entiendo por qué a veces está la misma noticia escrita y publicada en diferentes diarios…

Claro, para los medios es mucho más barato, pero a la vez estás estandarizando la información. Yo lo encuentro peligroso porque la subjetividad también juega un rol importante. Mucha gente dice que no puedes ser subjetivo si eres periodista. Al contrario, tengo que ser subjetivo. Tengo una experiencia de vida que me hace ver el mundo de esta forma y tengo que ser transparente con el público sobre eso porque lo plasmo en un texto o en un producto periodístico. La gente juzgará si le gusta o no mi punto de vista, pero pienso que es mucho más interesante que esa estandarización de noticias. Si vas a las secciones internacionales de los diarios, encuentras la misma noticia. Es como pagar por Netflix y te llegan noticias sobre temas internacionales todos los días. Eso ha perjudicado a los periodistas. Hay menos trabajo.

En cuanto a la agenda de conciertos del 2025 en Chile, ¿qué eventos te parecen particularmente interesantes o importantes desde tu perspectiva como editor de la plataforma?

De los conciertos que habrán en Chile, hay uno que me llama mucho la atención que es el concierto en abril de Evaristo Páramos, un español que es el legendario vocalista de La Polla Records, una banda que ha sido influencia de muchas bandas acá en este lado del mundo. Si tú le preguntas a los que escuchan música punk, todo el mundo te va a decir que conoce a La Polla Records. Este tipo, creo que justo durante la pandemia cuando todavía se permitían eventos grandes, fue a Chile junto a La Polla Records. Iban a tocar en un estadio y los punks arruinaron el concierto. ¡Malditos punks arruinaron el punk! [ríe]. No dejaron tocar a la banda, se subieron al escenario a cantar borrachos y, después de 3 o 4 canciones, el concierto se suspendió. No era seguro para nadie, ni para los músicos, ni para el público. Ahora, Evaristo vuelve. Creo que ese concierto genera muchas expectativas, porque este personaje es legendario. Ese concierto es uno de los que tendrá una gran repercusión, si es que se logra hacer, claro. Busca después el concierto en el Estadio Municipal de la Florida. Es un caos. ¡En serio!

Link a la nota publicada en La Tercera sobre la suspensión del show de La Polla Records en Chile: “Crónica de un desastre: el suspendido concierto de La Polla Records en Chile”

Bueno, Felipe, las últimas dos preguntas son las que siempre le hago a todos los entrevistados. La primera es, ¿cuáles son tus plataformas musicales favoritas para descubrir nueva música o mantenerte escuchando tu música de siempre?

Yo soy súper básico, me voy por lo clásico. Tengo Spotify, donde escucho muchos podcasts y mucha música, y YouTube. Ahí es donde descubro y escucho a bandas. La verdad, siendo bien honesto, he descubierto más bandas porque son las que me han escrito por el proyecto. Tengo harta nostalgia de la época antigua. Yo vivía en Talca y para descubrir música nueva tenía que llegar un amigo que había ido a Santiago con un cassette. Había personajes que no querían compartirlos porque no querían que la banda que habían acabado de descubrir la escucharan todos. Era súper difícil. Un amigo llegaba con un cassette pirata que se escuchaba más ruido blanco que música. Ahora miro hacia atrás y era entretenido [ríe]. Siempre teníamos lado A con una banda y lado B con otra. Uno hacía sus compilados musicales, pero ahora ya se acabó.

¿Cuál es tu álbum, compositor, cantante, pieza musical favorita? ¿Qué es lo que tú siempre escuchas y te transporta a algún lugar específico?

Es difícil elegir una sola porque me da por temporadas. Los discos a los que siempre vuelvo son London Calling de The Clash, La Voz de los Ochenta de Los Prisioneros y una obra clásica que me gusta mucho y aunque sea cliché, la Novena Sinfonía de Beethoven, me encanta. La conozco de memoria. La he escuchado miles de veces. Hay un compositor que se llama Philip Glass que me gusta mucho también. Hay una ópera moderna que se llama Einstein on the Beach que es súper interesante. No tienen nada que ver con el Punk, pero son cosas que escucho recurrentemente. Siempre vuelvo a esos discos. A veces pasa mucho tiempo y no los escucho para nada y otras veces estoy escuchando otras cosas pero siempre vuelvo una y otra vez a esos álbumes.

Hasta ahora, eres la primera persona que me responde la pregunta como si fuera yo quien la estuviera respondiendo. Me sorprende mucho cuando la gente nombra una canción o una pieza en específico. Yo no podría responder de esa manera, porque hay momentos en los que escucho esto y otros en los que escucho aquello…

¡Claro! ¿Cuál es tu canción favorita? Hoy en día mi canción favorita es esta pero mañana va a ser otra. El gusto musical no es algo estático sino que es algo que está ondulando todo el tiempo y que tiene que ver con el estado de ánimo. Es algo en movimiento.

Estoy de acuerdo. Muchas gracias por la entrevista y por compartir todas tus historias y los detalles sobre tu proyecto Chile Punk. Espero que muchas más personas puedan descubrir esta iniciativa.

¡Gracias por tu tiempo, gracias por la invitación, gracias por todo!

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